Ahora que la Navidad ya está en modo «cuenta atrás» y toca escribir las nuevas peticiones (¡sí, ya estoy en ello!), me topé con un documento histórico: Carta a los Reyes Magos: de una madre (que se ha portado muy bien)
Una lista donde, en lugar de pedir la última tecnología, pedía cosas mucho más vitales y costosas: paz para cortar unas uñas, y sobre todo, sueño.
Ha llegado el momento de la verdad.
He releído mi lista, punto por punto, y aquí os traigo el balance honesto del año. El drama, el triunfo (pequeño, pero triunfo) y las realidades que solo entendemos las que vivimos en el modo “padres 24/7″.
📝 El Veredicto Real: Deseos Cumplidos y Asuntos Pendientes
Analicemos mis peticiones del año pasado para ver lo que me concedieron Sus Majestades de Oriente.
1. Que mi hijo se deje cortar las uñas de los pies sin drama.
– Lo que pedí: Paz y que mis brazos sobrevivieran a la tarea.
– Resultado: PENDIENTE ❌. Rotundamente imposible. La batalla sigue en el mismo punto. Cortar esas pequeñas garras sigue siendo una misión de alto riesgo que requiere al menos dos personas y mucha suerte.
2. Que se deje lavar el pelo sin que parezca que estamos sacrificando un cordero.
– Lo que pedí: El fin de la tragedia en la bañera.
– Resultado: CUMPLIMIENTO A MEDIAS 🤷♀️. ¡Hemos avanzado! Se deja lavar, sí, pero normalmente bajo sus condiciones: rápido y con la jarra en su poder. Es decir, conseguimos la paz si él asume el control. Un pequeño triunfo, que ni tan mal, teniendo en cuenta que hasta se enjabona él.
3. Que el tiempo pase más lento (Saborear cada momento).
– Lo que pedí: Tener más consciencia de los momentos fugaces.
– Resultado: CUMPLIMIENTO PERSONAL ✅. Los Reyes Magos no son físicos. Pero sí que he conseguido aplicar esa intención. He intentado parar, respirar y disfrutar de las sonrisas. Un deseo de una madre que solo depende de cambiar el chip.
4. Que no se ponga malito.
– Lo que pedí: Un respiro de las noches de fiebre.
– Resultado: CASI CUMPLIDO ✅. La guardería era el epicentro, eso es cierto. Ahora, con el colegio, sigue habiendo virus (es la vida), pero la frecuencia y la intensidad han bajado. Y cruzo los dedos. Se nota que sus defensas están más fuertes. ¡Gracias por el respiro!
5. Un día para dormir hasta las 11:00h.
– Lo que pedí: La joya de la corona, el deseo de lujo.
– Resultado: ¡UN TRIUNFO INESPERADO (a las 10:00h)! ✅. ¡Aluciné! Días después de enviar la carta, conseguí dormir hasta las 10:00h. No es la hora completa, pero fue una grata sorpresa, un regalo que supo a gloria. Demuestra que a veces, solo a veces, nos escuchan.
6. Que el robot aspirador deje de ser su mejor amigo.
– Lo que pedí: Poder volver a usar el aspirador sin un niño montado.
– Resultado: CUMPLIDO ✅. El robot ya no es el centro de atención. Ha encontrado otros juguetes y amigos. Aunque mi uso del robot sigue siendo esporádico, al menos ha recuperado su función principal.
7. Que los juguetes más ruidosos se queden sin pilas de fábrica.
– Lo que pedí: Paz acústica.
– Resultado: CUMPLIMIENTO TÁCTICO ✅. La mayoría de esos artefactos infernales han sido retirados o, simplemente, las pilas murieron de forma natural y lenta… y no las he repuesto. La tranquilidad en casa es un poquito mejor.
8. Que la ropa deje de encogerse de un día para otro.
– Lo que pedí: Que los pantalones durasen más.
– Resultado: A MEDIAS 🤷♀️. La lavadora es inocente. El problema es el crecimiento exponencial de mi hijo. La ropa no encoge, es él el que se estira. Así que, seguimos con el reset de armario cada pocas semanas. ¡Este es un regalo para madres que no son cosas materiales: necesitamos que el tiempo de crecimiento se frene!
⭐¡Misión Cumplida, Reyes Magos! 👑 Gracias por el Empujón
Después de revisar esta lista de deseos, puedo respirar hondo y sonreír. Aunque alguno de los milagros siga en proceso de negociación cósmica, ¡no puedo quejarme!
Al final, los Reyes Magos siempre traen lo más importante: tiempo de calidad y un pequeño respiro. Gracias a esa magia, conseguí esa hora extra de sueño, o la mejora de salud que tanto necesitaba. Esos pequeños triunfos son los que de verdad recargan las pilas.
Así que, en lugar de centrarme en lo que no llegó, vamos a celebrar la estrategia que sí funcionó. ¡Tengo otra oportunidad! La lista de este año ya está en proceso.
Y ahora, la gran pregunta: ¿Cuál de esos pequeños triunfos de tu lista del año pasado te hace decir «¡Gracias, Reyes Magos!» con más alegría? Cuéntanos cuál es el deseo de supervivencia (o de lujo) que vas a escribir en la nueva carta.


Mi carta a Sus Majestades podría ser eterna, y no de cosas materiales, pero solo voy a pedir una cosa, un día sin que me saquen de quicio. Lo de descansar ahora mismo lo veo más improbable que ganar la lotería, y mira que ayer no me tocó ni un €